Europa busca movilizar hasta 10 billones de euros actualmente inactivos en depósitos y cuentas corrientes para financiar empresas e infraestructuras dentro de la región. En España, esta cantidad asciende a 1,2 billones de euros, representando aproximadamente el 40% de la riqueza financiera de los hogares. Esta estrategia, enmarcada en la etiqueta Finance Europe, establece que el 70% de los activos deben destinarse a empresas europeas.
El impacto de esta movilización podría ser negativo para los bancos, ya que afectaría el coste de los préstamos hipotecarios y créditos al consumo, así como aquellos destinados a pequeñas y medianas empresas (pymes). Actualmente, el tipo medio del mercado hipotecario español es del 2,6%, considerablemente inferior al 3,3% de la media europea, gracias a la baja remuneración de los depósitos, que se sitúa en un 1,64% según el Banco Central Europeo.
Un portavoz de la Asociación Española de Banca (AEB) ha manifestado su apoyo a las cuentas de inversión, aunque considera prematuro discutir un posible aumento en el coste del crédito. Sin embargo, la pérdida de pasivo a bajo interés obligaría a los bancos a aumentar la remuneración de los depósitos o a buscar financiación en los mercados, lo que resultaría en soluciones más costosas.