Las letras del Tesoro español han experimentado un notable aumento en la demanda, alcanzando una sobredemanda de 1.200 millones de euros en la reciente subasta, que duplicó la colocación planificada. Este fenómeno se ha visto impulsado por la escasa rentabilidad de los depósitos bancarios tradicionales, lo que ha llevado tanto a particulares como a empresas a buscar alternativas más rentables en la deuda pública.
Desde el pasado febrero, los ciudadanos han acudido en gran número a la sede del Banco de España en Madrid, donde ahora deben solicitar cita previa para adquirir letras a nueve o doce meses. Esta nueva regulación se asemeja a los procedimientos de otras instituciones, como la banca comercial o la Seguridad Social.
A pesar de los atractivos tipos de interés, es importante que los inversores sean conscientes de los riesgos asociados a la inversión en deuda pública. Las comisiones elevadas que los bancos aplican a servicios similares han hecho que muchos opten por el Tesoro, donde la rentabilidad nominal puede alcanzar hasta un 3% para inversiones de un año.
Con el interés creciente en este tipo de instrumentos financieros, se espera que la tendencia continúe, especialmente entre empresas con exceso de tesorería que buscan maximizar sus rendimientos.