El Gobierno español ha aprobado un plan económico que destina 5.000 millones de euros a rebajas fiscales y ayudas, en respuesta a la crisis generada por la guerra en Irán. Este paquete incluye la reducción del IVA de productos esenciales como gasolina, diésel, luz y gas al 10%, así como ayudas directas para transportistas y agricultores.
A pesar de estas medidas, que estarán vigentes hasta el 30 de junio, el coste del plan representa solo una quinta parte del incremento de recaudación tributaria previsto de 25.000 millones de euros para este año. El Ejecutivo busca evitar un aumento del déficit público, especialmente sin la aprobación de nuevos Presupuestos y ante la negativa de Bruselas a flexibilizar las reglas fiscales.
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, afirmó que la economía española es una de las más preparadas de Europa para afrontar los efectos económicos y sociales del conflicto. Sin embargo, el margen financiero para mantener estas ayudas es limitado, lo que genera preocupación sobre la sostenibilidad de estas medidas a largo plazo.