La inflación en España se mantuvo en 2,3% en febrero, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Sin embargo, los precios de los alimentos aumentaron un 3,2%, lo que evidencia la presión sobre los hogares debido a la inminente crisis derivada de la situación en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz. Esta situación podría desencadenar una crisis de suministros similar a la vivida durante el conflicto en Ucrania.
El índice de precios al consumo subyacente también mostró un ligero aumento, alcanzando un 2,7%, impulsado por el incremento en la cesta de la compra. A pesar de la estabilidad general de la inflación, el coste de la electricidad se redujo un 1,1% interanual, debido a la mayor utilización de fuentes de energía renovable en el primer trimestre de 2026.
No obstante, el precio del gas ha subido más de un 80% en los mercados internacionales desde el inicio del conflicto en Oriente Próximo, lo que ha elevado las facturas energéticas. Además, los servicios de restauración y alojamiento vieron un aumento de 4,8% en sus precios anuales, reflejando la presión inflacionaria en otros sectores.