La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha instado a los gobiernos a incrementar notablemente los impuestos sobre las bebidas azucaradas y alcohólicas para hacer frente a problemas de salud pública como la obesidad y la diabetes. Según la agencia de la ONU, el consumo de estos productos, impulsado por su bajo precio, está contribuyendo a un aumento de enfermedades cardiovasculares, especialmente entre los jóvenes.
En sus informes recientes, la OMS señala que el mercado de estas bebidas genera miles de millones de dólares en beneficios, pero los impuestos aplicados son insuficientes para disuadir su compra. Actualmente, alrededor de 116 países gravan las bebidas azucaradas, aunque muchos productos con alto contenido de azúcar, como zumos y cafés, no están sujetos a impuestos. En el caso del alcohol, 167 países imponen impuestos, mientras que 12 lo prohíben completamente.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, enfatiza que los impuestos saludables son una herramienta vital para promover la salud y prevenir enfermedades. Además, al aumentar estos impuestos, los gobiernos podrían reducir el consumo y generar recursos necesarios para los sistemas de salud esenciales.