Un análisis de la Reserva Federal de Nueva York revela que casi el 90% de la carga económica de los aranceles impuestos por la administración de Donald Trump ha sido asumida por los consumidores y empresas de Estados Unidos. Esto contrasta con la afirmación de la Casa Blanca, que sostenía que los exportadores extranjeros asumirían el coste, lo que ha llevado a un aumento en los precios de los productos importados.
Desde la llegada de Trump a la presidencia, el arancel promedio sobre las importaciones ha crecido del 2,6% al 13% hasta noviembre, a pesar de que la administración había anunciado un objetivo del 15%. Este incremento se ha visto moderado por diversas exenciones, especialmente en el marco del T-MEC, donde el 83% de las importaciones desde Canadá no están sujetas a aranceles.
Además, la política comercial de Trump ha modificado las cadenas globales de suministro, afectando notablemente a China, cuyos envíos a Estados Unidos han disminuido considerablemente. Este cambio ha llevado a los importadores a evitar productos con aranceles elevados, alcanzando un pico en abril y mayo, cuando se redujeron las importaciones de productos chinos.