Un reciente informe del Banco Mundial ha destacado la necesidad de replantear los sistemas tributarios en América Latina para fomentar el crecimiento económico en la región. Este documento señala que, a diferencia de las economías desarrolladas, donde el impuesto sobre la renta se extiende a una amplia base de contribuyentes, en Iberoamérica esta carga recae únicamente sobre una élite, limitando así los ingresos públicos.
En esta región, entre el 70% y el 80% de los ingresos públicos provienen de impuestos esenciales como el IVA, el IRPF y el IS. Sin embargo, la actual estructura tributaria prioriza la recaudación rápida sobre la eficiencia económica, lo que frena el desarrollo y perpetúa la desigualdad. Este panorama se agrava por la dependencia excesiva de impuestos al consumo y a las empresas, lo que desalienta la inversión.
El informe también apunta a problemas más profundos como la corrupción y la violencia, que merecen un análisis aparte. Una clase media robusta es crucial para el progreso, y su escasez en países latinoamericanos contribuye a una alta tasa de pobreza y a la mala redistribución de recursos.