La aprobación del IVA franquiciado en España representa un cambio significativo para los autónomos, permitiendo a miles de pequeños negocios simplificar sus obligaciones fiscales. Esta medida, que fue respaldada por el PSOE y Junts, se enmarca dentro de un paquete de reformas destinado a mitigar el impacto económico de la guerra en Oriente Medio.
El Congreso aprobó la iniciativa el pasado jueves, aunque su implementación dependerá de la elaboración de un reglamento específico en los próximos meses. Este nuevo régimen implica que los autónomos que se acojan a él no tendrán que repercutir IVA en sus facturas ni presentar declaraciones periódicas, eliminando así una de las cargas fiscales más relevantes para el sector.
A pesar de que el IVA franquiciado no es un concepto nuevo en Europa, España era el único país de la Unión Europea que no había adoptado esta normativa. La Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA) había denunciado durante años esta situación, que llevó incluso a la Comisión Europea a emprender acciones legales contra el Estado español por no cumplir con la directiva comunitaria.