El aumento en el precio de los carburantes ha alcanzado los 24 céntimos por litro, generando preocupación en sectores como el transporte y la energía. Esta escalada se debe a la guerra en Irán y ha llevado al Gobierno a considerar posibles medidas para mitigar el impacto en la economía, según alertas de la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio (CEEES).
Ante esta situación, la CEEES ha solicitado que se implementen recortes en los impuestos sobre combustibles, siguiendo el ejemplo de Portugal. Propone una reducción temporal del Impuesto Especial de Hidrocarburos (IEH) aplicado al gasóleo de un 50% y una disminución del IVA del 21% al 10% en los combustibles de automoción.
Según cálculos de la patronal, estas medidas podrían traducirse en un abaratamiento de 15 céntimos en los precios de los surtidores para el gasóleo y de 22 céntimos para la gasolina, lo que aliviaría la presión sobre los consumidores ante el reciente encarecimiento del petróleo Brent, que ha superado los 87 dólares.