La deuda pública en España alcanzó un nuevo récord histórico en junio de 2026, situándose en 1,76 billones de euros, lo que representa un incremento del 4,2% en comparación con el mismo mes del año anterior. A pesar de este aumento, el ratio de deuda respecto al Producto Interior Bruto (PIB) se redujo al 101,5%, casi dos puntos porcentuales menos que el 103,4% registrado en junio de 2025.
El Banco de España publicó recientemente estos datos, que indican que el crecimiento de la economía española ha sido superior al aumento del endeudamiento. Aunque la deuda de las administraciones públicas creció en aproximadamente 70.000 millones de euros en relación al año anterior, su impacto en el PIB se ha reducido gracias a un crecimiento económico robusto.
En lo que respecta a las distintas administraciones, la mayor parte de la deuda pública se atribuye al Estado, que alcanzó 1,6 billones de euros en junio, lo que representa el 92,2% del PIB y un incremento interanual del 4,4%. Por otro lado, el saldo de las Otras Unidades de la Administración Central, que incluye organismos públicos con personalidad jurídica propia, fue de 33.000 millones de euros, equivalente a 1,9% del PIB y un descenso del 6% respecto al año anterior.
Las administraciones de la Seguridad Social presentaron un saldo de deuda de 136.000 millones de euros, que se traduce en un aumento del 7,9% en comparación con el año anterior, representando el 7,8% del PIB. En términos de administración territorial, el comportamiento del endeudamiento fue desigual, con un aumento en el nivel autonómico y una disminución en el local.
Las comunidades autónomas acumularon una deuda total de 355.000 millones de euros en junio de 2026, lo que equivale a 20,4% del PIB, mostrando un incremento interanual del 3,6%. En contraste, los ayuntamientos experimentaron una reducción en su deuda, lo que plantea un panorama variado en la gestión del endeudamiento a nivel territorial.
Contexto: A lo largo de los últimos años, España ha enfrentado varios desafíos económicos, especialmente tras la crisis financiera global y la pandemia de COVID-19. La recuperación económica ha sido notable, con un PIB en crecimiento que ha ayudado a mejorar la situación de la deuda pública. En este contexto, el papel del Banco de España ha sido fundamental para supervisar y manejar la política monetaria, mientras que las comunidades autónomas y los ayuntamientos han tenido que equilibrar sus presupuestos ante la presión de la deuda acumulada.