A pesar de las presiones de la Unión Europea y de sectores empresariales, el Gobierno español, encabezado por la vicepresidenta y ministra de Hacienda María Jesús Montero, se resiste a implementar reducciones fiscales, como la del IVA. Esta decisión se toma en un contexto donde países como Portugal, Italia y Croacia ya han comenzado a aplicar recortes en los impuestos y a limitar los precios de la energía y los combustibles.
El Ejecutivo español ha señalado que la incertidumbre del mercado y la falta de margen fiscal hacen necesario esperar antes de adoptar medidas. No obstante, se están preparando ayudas limitadas y se está aumentando la vigilancia sobre los precios de los carburantes. El Gobierno ha indicado que podría considerar recortes de impuestos en productos esenciales, como la electricidad y alimentos.
Desde el inicio del conflicto en Irán, que ha llevado a los primeros bombardeos por parte de Estados Unidos e Israel, el Ejecutivo ha mantenido que trabaja en un paquete integral de ayudas, aunque sin comprometerse a plazos específicos. En este sentido, la próxima reunión del Consejo de Ministros está programada para dentro de una semana, y se espera que la situación continúe bajo evaluación hasta la comparecencia del presidente Pedro Sánchez en el Congreso el 25 de marzo.