La reducción del déficit público en España ha sorprendido a los economistas, con proyecciones que indican que alcanzará un 2,5% del PIB, superando las expectativas del Gobierno por tres décimas. Este avance se debe a un notable crecimiento en la recaudación tributaria, que experimentó un incremento del 9,5% en 2025, según datos de la AIReF hasta noviembre.
A pesar de la desaceleración económica y la inflación, los ingresos fiscales han seguido en aumento, con un tercio del crecimiento atribuido a nuevas políticas fiscales implementadas por el Gobierno. Estas incluyen la eliminación de la bonificación del IVA en ciertos productos y el aumento del impuesto sobre sociedades. En términos absolutos, esto representa un incremento de 25.000 millones de euros en comparación con la recaudación de 2019.
Además, la presión fiscal ha vuelto a incrementarse, acumulando una subida de 1,5 puntos desde 2019. La AIReF destaca que el efecto de las subidas de tipos impositivos ha sido comparable al impacto de la inflación, incluso superando el crecimiento real de la economía durante el mismo periodo.