La inflación en Estados Unidos ha alcanzado un 3,3% en marzo, lo que representa un aumento de 0,9% respecto al mes anterior, marcando un revés significativo en la lucha contra el alza de precios. Este incremento se atribuye en parte a los elevados costes del combustible, exacerbados por el conflicto en Irán, que ha comenzado a impactar el coste de los bienes, incluyendo la cesta de la compra.
La inflación subyacente, que excluye los precios volátiles de energía y alimentos, también ha mostrado un aumento, situándose en 2,6%, dos décimas más que en febrero. A pesar de esto, se han observado descensos en algunos sectores como la atención médica y los vehículos usados.
Los analistas sugieren que, debido a estos datos, la Reserva Federal probablemente no reducirá los tipos de interés en su próxima reunión y existe la posibilidad de un aumento en las tasas a lo largo del año. Actualmente, el objetivo de la Fed es que la inflación se mantenga en un 2%.
El precio de la gasolina ha alcanzado un promedio de 4,166 dólares por galón, con cifras aún más altas en California, donde se registra un coste de 5,929 dólares. Este aumento en los precios de los combustibles está afectando a la cadena de suministro, elevando los costes de transporte de bienes esenciales como alimentos y fertilizantes.