La inflación en Estados Unidos ha alcanzado un 3,8% interanual en abril, según el informe del Departamento de Trabajo publicado hoy. Este aumento, el mayor en tres años, se produce en un contexto de tensiones geopolíticas, especialmente debido al conflicto en Irán y el cierre del Estrecho de Ormuz, lo que ha impactado en el mercado del petróleo.
Los precios de la energía han sido responsables de más del 40% del incremento mensual, con la gasolina subiendo un 28% y los billetes de avión un 20% en términos interanuales. Además, la inflación subyacente ha llegado al 2,8%, superando las expectativas del sector. Este panorama complica la estrategia de la Reserva Federal, que actualmente no contempla recortes de tipos de interés a corto plazo.
En medio de esta situación, la Casa Blanca está considerando la posibilidad de suspender temporalmente los impuestos sobre la gasolina para aliviar la carga sobre los consumidores. Este entorno inflacionario podría influir en la campaña de Donald Trump de cara a las elecciones legislativas de noviembre.