La inflación en Estados Unidos alcanzó el 3,8% en abril, un incremento desde el 3,3% de marzo, superando las expectativas de Wall Street que la fijaban en 3,7%. Este es el nivel más elevado en tres años, impulsado principalmente por el aumento de los precios de la gasolina tras el conflicto en Irán. La crisis del coste de la vida se torna más aguda, ya que los salarios solo han crecido un 3,7%.
En la campaña electoral de 2024, Donald Trump culpó a Joe Biden de la inflación, prometiendo reducir los precios de gasolina, huevos y coches. Sin embargo, los precios de la gasolina han aumentado un 27% en solo dos meses, alcanzando casi 4,5 dólares por galón. En comparación, durante los ataques de Trump a Biden, el precio era de 3,5 dólares.
La senadora demócrata Elizabeth Warren criticó a Trump, afirmando que su administración ha hecho que los precios suban en lugar de bajarlos. Actualmente, el mercado estima un 30% de probabilidad de que la Reserva Federal suba los tipos de interés en vez de bajarlos, lo que podría afectar aún más a la economía estadounidense.