En marzo de 2026, la inflación armonizada en España alcanzó un 3,3%, la cifra más alta entre las principales economías de la eurozona. Este aumento se debe en gran parte al incremento en los precios de los combustibles y el gasóleo, influenciado por el shock energético derivado del conflicto en Oriente Próximo.
La inflación subyacente, que excluye energía y alimentos, se situó en 2,8%, superando la media de la eurozona que se encuentra en 2,3%. Comparativamente, Alemania reportó una inflación armonizada del 2,8%, Francia del 1,9% e Italia del 1,5%, evidenciando que la inflación española es aproximadamente un 18% superior a la alemana, un 74% mayor que la francesa y más del doble, un 120%, respecto a la italiana.
Este crecimiento de precios se ha acelerado notablemente, con un incremento de 0,8 puntos en el IPCA, pasando del 2,5% en febrero al 3,3% en marzo. España se posiciona así como la economía del bloque del euro con la inflación más elevada, reflejando el dinamismo de su economía y un robusto sector servicios.