La reciente escalada de tensiones en Oriente Medio ha generado un notable aumento en la volatilidad de los mercados, especialmente en el sector energético. El cierre del estrecho de Ormuz y los daños a las instalaciones energéticas han llevado a un incremento significativo en los precios del petróleo y del gas natural, lo que podría provocar presiones inflacionarias a corto plazo.
José Mazoy, director de Inversiones Global de Santander Asset Management, señala que esta situación es un efecto de primera ronda, no el comienzo de un proceso inflacionario prolongado. En este sentido, se espera que el impacto sobre el crecimiento económico sea moderado si las condiciones comienzan a normalizarse progresivamente.
Como respuesta a la actual volatilidad, la gestora ha adoptado un enfoque más prudente, disminuyendo la exposición al riesgo y aumentando la flexibilidad en sus carteras. El objetivo es gestionar adecuadamente la situación y estar preparados para reposicionarse cuando las condiciones del mercado se estabilicen.