El precio de la bombona de butano ha aumentado a 18,84 euros por unidad a partir de este 15 de septiembre de 2026, alcanzando su nivel más alto desde finales de 2022. Esta subida del 4,96% se ha hecho efectiva tras una revisión publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE). Este ajuste se produce en un contexto de creciente tensión en el mercado energético debido al conflicto en Oriente Medio, que podría incrementar significativamente los costes para los hogares.
La revisión de precios se lleva a cabo cada dos meses y se basa en el coste de las materias primas, como el propano y el butano, así como en los gastos de transporte y en la evolución del tipo de cambio entre el euro y el dólar. Para esta revisión en particular, se ha registrado un aumento del 8,24% en la cotización de las materias primas y un incremento del 10,27% en los costes de flete. Además, el euro se ha apreciado un 7,1% frente al dólar, según fuentes del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
El precio máximo de venta de los gases licuados del petróleo envasados (GLP), que incluye la bombona de butano, no está liberalizado y su revisión se limita a un margen del 5% por revisión. El exceso o defecto en el precio se acumula para ser aplicado en futuras revisiones. La mezcla de hidrocarburos que compone el GLP, principalmente butano, se utiliza como alternativa al gas natural en áreas sin acceso a la red de gas.
En el año 2025, se consumieron 57 millones de envases de GLP de diferentes capacidades. Sin embargo, se ha observado una disminución en el consumo total de GLP envasado de más del 12% desde 2021, lo que indica una tendencia a la baja en su uso como fuente de energía.
Contexto: El mercado de los gases licuados del petróleo en España ha estado experimentando fluctuaciones en los precios debido a la inestabilidad en los mercados internacionales de energía. Este tipo de combustible, esencial para muchos hogares, especialmente en áreas rurales, ha visto un descenso en su popularidad, a medida que los consumidores buscan alternativas más sostenibles. La dependencia de los mercados internacionales y los conflictos geopolíticos afectan directamente la economía doméstica, ya que los hogares se enfrentan a facturas de energía crecientes en un contexto de inflación y aumento del coste de vida.