En septiembre de 2026, las centrales térmicas de España han incrementado significativamente el uso de gas natural, alcanzando un 23% del consumo total, lo que marca una tendencia preocupante para el mercado eléctrico. Este aumento se produce en un contexto donde el precio del gas ha triplicado su valor este año, llegando a 80 euros/MWh, lo que repercute directamente en el coste de la electricidad para consumidores y empresas. El uso intensivo de los ciclos combinados, que son instalaciones que emplean gas para generar electricidad, se ha convertido en una necesidad ante la baja aportación de fuentes renovables.
La dependencia del gas importado ha crecido, con más del 50% del suministro proveniente de Argelia y Estados Unidos. Esta situación se agrava debido a las tensiones diplomáticas que España enfrenta con ambos países, especialmente en el contexto de la crisis con Marruecos relacionada con la invasión en Ceuta. La mayor utilización de gas, que es una de las fuentes de energía más contaminantes, también resulta en un aumento en las emisiones de CO2.
A partir de 2022, la contribución de los ciclos combinados al mix eléctrico ha mostrado una evolución notable, pasando del 16,8% en ese año al 24,7% en 2026. Este crecimiento refleja la creciente necesidad de estos sistemas para garantizar el suministro eléctrico, especialmente en los meses de alta demanda.
El mercado eléctrico ha reaccionado con preocupación ante este aumento en el consumo de gas, que se traduce en un incremento de la factura eléctrica. En septiembre de 2026, el coste medio de la electricidad ha alcanzado los 151 euros/MWh, un aumento del 145% en comparación con el mismo mes del año anterior. Las proyecciones para el resto del año indican que los precios podrían mantenerse elevados, lo que afectará tanto a hogares como a empresas, incrementando la presión sobre la economía española.
Las condiciones actuales del mercado energético están marcadas por la escasez de fuentes renovables, que han alcanzado mínimos históricos, y la necesidad de utilizar fuentes de energía más contaminantes para asegurar el suministro. Este escenario plantea desafíos significativos para la transición hacia una economía más sostenible.
Contexto: En los últimos años, España ha estado trabajando en la diversificación de sus fuentes de energía, buscando aumentar la aportación de energías renovables. Sin embargo, la dependencia del gas natural ha crecido, especialmente ante las crisis geopolíticas que afectan a los suministros. La transición energética se ha convertido en un tema central para el gobierno, que ha establecido objetivos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y aumentar la participación de las energías limpias en el mix energético. La situación actual resalta la dificultad de lograr estos objetivos en un entorno marcado por la inestabilidad del suministro y los altos precios de la energía.