La carga de coches eléctricos puede generar costos elevados si no se gestiona adecuadamente, llegando a sumar hasta 280 kWh adicionales al consumo mensual de una vivienda. Un hogar típico consume alrededor de 290 kWh al mes, pero al incorporar un vehículo eléctrico, esta cifra se eleva a 570 kWh debido a las exigencias de recarga.
Muchos propietarios cometen el error de cargar sus vehículos durante las horas de mayor demanda, lo que implica pagar precios significativamente más altos por la electricidad. Este comportamiento puede duplicar el coste de la energía consumida, dependiendo de la hora en que se realice la carga. La clave radica en no solo saber cuánto se consume, sino también en cuándo se consume.
Un error frecuente al adquirir un coche eléctrico es solicitar un aumento en la potencia contratada, lo que puede resultar en pagos innecesarios. Según Alejandro Diego Rosell, consultor energético, esto es un gasto superfluo si no se utiliza la potencia adicional. Además, muchos usuarios confían en el mercado regulado (PVPC) como la opción más segura, pero estudios indican que un hogar con coche eléctrico podría enfrentar una factura mensual de 101,67 euros bajo este sistema, afectado por la volatilidad de precios.