El impacto de la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro ha sido sorprendentemente limitado en el mercado del petróleo, donde los precios apenas han variado. Tras conocerse la noticia, el barril de Brent experimentó un aumento de uno a dos dólares, mientras que el crudo estadounidense subió cerca de dos dólares en algunos casos de trading durante el fin de semana.
Este comportamiento moderado contrasta con reacciones anteriores ante riesgos geopolíticos, lo que sugiere que los inversores están priorizando los fundamentos del mercado. La infraestructura petrolera de Venezuela se mantiene intacta, con instalaciones clave como el puerto de José y la refinería de Amuay operativas, lo que ha ayudado a estabilizar los precios.
A pesar de que Venezuela fue una potencia petrolera, actualmente representa menos del 1% de la oferta global de crudo debido a un largo periodo de desinversión y sanciones. La Agencia Internacional de la Energía prevé que, para 2026, la oferta mundial superará la demanda en aproximadamente 3,8 millones de barriles diarios, lo que indica un exceso de oferta que permite al mercado manejar episodios de tensión sin entrar en pánico.