El aumento de la actividad militar estadounidense en Oriente Medio ha provocado un incremento en los precios del crudo, con el petróleo incorporando una prima de riesgo geopolítica debido a temores sobre una posible interrupción del suministro en la región. Este fenómeno ha elevado el nivel de alerta en los mercados energéticos, generando expectativas de movimientos bruscos en la apertura del lunes.
Además, el Tribunal Supremo de EE.UU. falló en contra de la Administración, dictaminando que la ley utilizada no permite al presidente imponer aranceles generalizados. Este revés afecta significativamente la estrategia comercial del Ejecutivo, ya que se estimaba que estos aranceles podrían haber generado hasta el 70% de los ingresos proyectados para su segundo mandato. La eliminación de estos gravámenes plantea un desafío adicional en un contexto de déficit cercano a 1,8 billones de dólares.
El bono estadounidense a 30 años mostró un repunte hasta el 4,75%, aunque posteriormente moderó su comportamiento. A su vez, las actas de la Reserva Federal revelan divisiones internas, donde algunos miembros consideran la posibilidad de mantener tipos de interés elevados o incluso realizar nuevas subidas si la inflación se eleva, mientras que otros abogan por una postura más neutral.
En el ámbito macroeconómico, el PIB del cuarto trimestre en EE.UU. se situó en 1,4%, por debajo de las expectativas, lo que confirma una desaceleración progresiva. Asimismo, las ventas pendientes de viviendas han vuelto a caer, y el déficit comercial de bienes se amplió hasta 98.500 millones de dólares.