El crecimiento acelerado de los centros de datos ha llevado a la industria energética a replantear sus estrategias, centrándose en la infraestructura necesaria para su operación. A medida que la demanda de energía se incrementa, empresas como Baker Hughes, Halliburton y SLB están adaptando sus servicios para atender este nuevo mercado, que se considera una oportunidad crucial para las energéticas.
A finales de diciembre de 2024, el consumo energético de los centros de datos había aumentado notablemente, llevando a grandes tecnológicas a diversificar sus fuentes de energía. Esto ha incluido un mayor uso de energías no renovables, como el gas y el carbón, y en algunos casos, la exploración de opciones nucleares.
En enero de 2025, un informe de Reuters reveló que, a pesar de los compromisos hacia las energías limpias, compañías europeas como BP y Shell han reducido sus inversiones en renovables, regresando a proyectos de combustibles fósiles. Esto señala un cambio significativo en la dirección de las inversiones energéticas, a medida que la industria se adapta a las crecientes exigencias de los centros de datos.