El uso de chimeneas y la quema de leña durante la Navidad puede tener graves consecuencias para la salud, incluyendo un aumento en el riesgo de enfermedades respiratorias. La inhalación de humo procedente de la madera contiene numerosos compuestos dañinos que pueden afectar el sistema inmunológico, provocando resfriados y otras infecciones.
Según cálculos de la ONU en el año 2000, el uso de combustibles fósiles en los hogares causaba casi dos millones de muertes prematuras, cifra que supera las muertes por accidentes de tráfico. Aunque las muertes se concentran principalmente en países en desarrollo que utilizan madera o carbón para cocinar, el riesgo es evidente también en otras regiones.
La evidencia científica insiste en que no existe una exposición segura al humo de madera, subrayando la necesidad de reconsiderar su uso habitual. Los niños que viven en hogares con chimeneas presentan una mayor incidencia de asma y otros trastornos respiratorios, lo que resalta la urgencia de buscar alternativas más saludables.