La crisis del refino ha mantenido elevados los precios del combustible, a pesar de la reciente caída en el precio del crudo. Actualmente, entre 5 y 10 buques cruzan diariamente el estrecho de Ormuz, en comparación con 140 buques antes de que comenzara el conflicto. Este drástico descenso ha provocado una notable disminución en la llegada de petróleo a los países consumidores.
Los analistas advierten que si el cierre del estrecho se extiende, la escasez de petróleo y productos refinados en los mercados se volverá cada vez más pronunciada, lo que acelerará la subida de precios hacia finales de año. En este contexto, el mercado petrolero está experimentando un nuevo incremento, en parte debido a la segunda fase de la guerra en Irán, la cual ha evidenciado las dificultades de los planes del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para poner fin al conflicto rápidamente.
Desde la semana pasada, el precio del petróleo ha aumentado aproximadamente un 12%, registrando seis jornadas consecutivas de alzas. Los expertos temen que los precios podrían alcanzar picos de hasta 140 dólares por barril, niveles que no se veían desde mediados de 2008, cuando las preocupaciones sobre un conflicto bélico con Irán también impulsaron los precios al alza.
La situación se complica especialmente para el diésel, ya que la ruta habitual de los países del Golfo Pérsico hacia las grandes refinerías en China y Asia se ha visto interrumpida. Inicialmente, los países consumidores pudieron adaptarse buscando alternativas, reduciendo la demanda y utilizando sus reservas. Sin embargo, casi seis meses después del inicio de la ofensiva, los inventarios están prácticamente agotados, lo que está generando una situación cada vez más insostenible.
Por el momento, los precios del petróleo se mantienen en un nivel relativamente controlado, ya que los inversores están considerando dos escenarios contradictorios: la posibilidad de que el estrecho de Ormuz se reabra pronto y la de que permanezca cerrado durante un tiempo prolongado. Esta incertidumbre ha llevado a los inversores a adoptar estrategias de cobertura ante posibles fluctuaciones en el mercado.
Contexto: Desde 2018, la tensión en el estrecho de Ormuz ha incrementado debido a las políticas de sanciones de Estados Unidos y el aumento de las actividades militares en la región. El estrecho es un paso crucial para el tránsito de aproximadamente el 20% del petróleo mundial y cualquier interrupción en esta ruta puede tener repercusiones significativas en los precios globales del crudo. España, como país consumidor de petróleo, se ve afectada directamente por estas dinámicas, y la dependencia del crudo importado resalta la importancia de diversificar las fuentes de energía.