Las importaciones de España desde Rusia han crecido un 17% en los primeros siete meses de 2026, alcanzando un total de 1.421 millones de euros. Este incremento está impulsado principalmente por la adquisición de gas natural, que se intensificó en julio con un aumento del 46%. A pesar de las sanciones impuestas por la Unión Europea sobre los hidrocarburos rusos, las empresas energéticas españolas han continuado comprando gas, con un total de 37.172 GWh importados en el primer semestre del año.
Rusia se ha convertido en el segundo mayor proveedor de gas para España, solo detrás de Argelia. Este crecimiento en las importaciones se produce en un contexto de tensiones diplomáticas entre España, la UE y Moscú, especialmente en relación con el conflicto en Ucrania y la incertidumbre generada por la guerra en Irán, así como las interrupciones en el suministro debido al cierre del estrecho de Ormuz.
Aunque las importaciones actuales están todavía lejos de alcanzar los niveles históricos previos, se prevé que superen los 1.796 millones de euros de 2025. La UE tiene planes de establecer un veto total sobre el gas ruso a partir de 2027, en el marco de un nuevo paquete de sanciones que se extenderá hasta 2028.
Las compras de gas ruso por parte de España aumentaron un 42% en el primer semestre de este año, en comparación con el mismo periodo del año anterior, a pesar de las restricciones impuestas por la UE. Este aumento ocurre en un mes de particular tensión en las relaciones entre Rusia y la Unión Europea, lo que ha llevado a la UE a considerar la prórroga de las importaciones de gas ruso debido a la escalada de precios vinculada a la situación en Oriente Medio.
Con el conflicto en Ucrania entrando en su quinto año, este panorama energético se complica, y a medida que se acerca el 2027, la dependencia energética de España de Rusia sigue siendo un tema de debate y preocupación.
Contexto: La relación energética entre España y Rusia ha sido históricamente compleja, con picos en las importaciones de gas en diferentes periodos. Entre 2015 y 2020, las importaciones desde Rusia alcanzaron cifras récord, lo que ha llevado a la UE a buscar alternativas energéticas para reducir esta dependencia. La situación actual refleja la tensión entre la necesidad energética de España y las políticas de sanciones impuestas por la UE a Rusia, en respuesta a su agresión en Ucrania y sus acciones en el escenario internacional.