La semana ha estado marcada por una nueva oleada de tensiones en los mercados financieros, especialmente con el precio del petróleo Brent superando los 107 dólares por barril. Esta situación se produjo después de que el Brent cerrara la semana anterior en torno a 103-104 dólares. Sin embargo, hacia el final de la semana, surgieron informaciones sobre posibles diálogos entre EE.UU. e Irán, lo que llevó a una corrección en el precio del petróleo y permitió que los bonos recuperaran parte de su valor perdido.
El comportamiento del crudo ha influido notablemente en el resto de los activos financieros. Los movimientos en las expectativas sobre la apertura del estrecho de Ormuz han tenido un impacto directo en los mercados, afectando las previsiones de inflación y, por ende, las expectativas en torno a las decisiones de los bancos centrales. Como resultado, las rentabilidades de la deuda han experimentado un incremento, con el Treasury estadounidense a diez años superando nuevamente el 5%, mientras que el bono a 30 años se ha acercado al 5,5%.
Los indicadores de actividad han traído noticias relevantes esta semana. En EE.UU., el PMI compuesto de septiembre alcanzó 58,4 puntos, un aumento significativo desde los 56 de agosto, marcando el nivel más alto desde julio de 2021. Este crecimiento se ha visto reflejado tanto en los sectores de servicios como en el de manufacturas, con un notable incremento en los nuevos pedidos y un crecimiento en las carteras de pedidos pendientes. El empleo también ha mostrado un avance, registrando el ritmo más rápido desde junio de 2022.
A pesar de esta resiliencia económica, surgen preocupaciones en torno a los precios. La inflación en los costes de insumos alcanzó su punto más alto desde octubre de 2022, impulsada por el aumento en los precios del combustible, transporte y salarios. Además, los precios de venta también han escalado, complicando aún más el panorama para la Reserva Federal, que ya ha incrementado los tipos de interés y mantiene abierta la posibilidad de nuevas subidas.
En la zona euro, el PMI compuesto mostró un crecimiento más moderado, alcanzando 53,1 puntos en septiembre, en comparación con los 52 de agosto. Este es el nivel más alto registrado en casi tres años y medio. Alemania ha encadenado su tercer mes de expansión, y Francia ha regresado al crecimiento, observándose mejoras en los sectores de manufacturas y servicios.
Contexto: La situación actual en los mercados se produce en un entorno donde el IBEX 35 ha estado bajo presión en los últimos meses, influenciado por la incertidumbre global y la evolución de los precios de la energía. A medida que las economías de EE.UU. y la zona euro muestran señales de resistencia, los inversores siguen de cerca las decisiones de los bancos centrales y la posible reactivación de los mercados energéticos en el contexto geopolítico actual. Este desarrollo es crucial para España, dado que su economía está fuertemente vinculada a la evolución de los precios del petróleo y al comportamiento de los mercados financieros europeos.