El control de las reservas de petróleo se ha convertido en un factor clave para la economía global, donde el petróleo sigue siendo la principal fuente de energía. A pesar del crecimiento de las energías renovables, la influencia de este recurso permanece intacta, especialmente en manos de Donald Trump, quien ha reforzado su poder de negociación al romper la estrategia china en Latinoamérica.
La reciente amistad de Trump con Vladimir Putin y su dominio sobre Oriente Medio, sumado a la intención de controlar la mayor reserva de petróleo del mundo en Venezuela, le otorgan una posición hegemónica frente a Xi Jinping. Este último, aunque se presenta como un gigante en crecimiento con un 5% de expansión, depende de los recursos energéticos y materias primas.
Trump ha dirigido su atención hacia Cuba con el fin de estrangular su economía, mientras que también ha recordado a Brasil y México su estatus como primera potencia mundial, advirtiendo sobre posibles intervenciones. Esto representa una ruptura significativa en la estrategia china en la región, que ha buscado establecerse en el patio trasero de EE.UU.