El sector energético en España enfrenta una crisis significativa que ha llevado a varias empresas a situaciones de insolvencia. Este desafío se deben a la interacción de tres factores esenciales que complican la operativa del mercado, según expertos del área de reestructuraciones de RSM.
La alta dependencia de la regulación es un aspecto crítico que afecta a los costes y la retribución de los operadores. A este problema se añade la extrema volatilidad de los precios del gas y la electricidad, intensificada por la guerra en Ucrania y el reciente conflicto en Oriente Medio. Además, muchas compañías cuentan con estructuras financieras muy apalancadas, basando sus inversiones en escenarios de estabilidad que ya no son viables.
Por otro lado, el sector de la cogeneración está a la espera de una ampliación del periodo de vida de sus instalaciones, algunas de las cuales datan de finales de los años 90. Las plantas llevan años esperando subastas que les permitan extender su funcionalidad, mientras la incertidumbre sigue disuadiendo a los inversores de realizar nuevas inversiones necesarias para su modernización.