La inflación en España se mantuvo en un 2,3% durante el mes de febrero, igualando la cifra de enero y marcando el menor nivel desde junio del año pasado, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Este descenso en la inflación se debe principalmente a la reducción en el precio de la electricidad, que contrarrestó el incremento del 3,2% en los precios de la restauración y los alimentos, encareciendo la cesta de la compra de los ciudadanos.
Sin embargo, se anticipa que en marzo el IPC experimente un repunte significativo, con tasas que podrían superar el 3% a causa del aumento de las tarifas energéticas, exacerbado por la incertidumbre provocada por la guerra en Irán y el bloqueo en el estrecho de Ormuz. Este conflicto ya ha comenzado a impactar los precios de los carburantes, la luz y el gas.
Por otro lado, la inflación subyacente, que excluye alimentos frescos y productos energéticos, registró un incremento hasta el 2,7%, su nivel más elevado desde agosto de 2024. A pesar de la aparente estabilidad de los precios en febrero, se considera que esta situación podría ser temporal, ya que los efectos de la guerra en Oriente Próximo podrían erosionar el poder adquisitivo de los españoles.