La inflación en Estados Unidos alcanzó un 4,2% en mayo, marcando su nivel más alto en tres años. Este aumento es consecuencia del encarecimiento de la energía y ha superado las expectativas de los analistas, que preveían un incremento del 4%.
La Oficina de Estadísticas Laborales reportó que el Índice de Precios al Consumo (IPC) subió un 0,5% en términos ajustados estacionalmente en el mismo mes. Este repunte ha generado inquietud sobre cómo afectará la economía, especialmente en un contexto donde el presidente Donald Trump ha defendido su gestión económica frente a estas cifras.
Con la inflación alejándose de la meta de la Reserva Federal, se espera que en la reunión de la próxima semana, el nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh, opte por una postura más restrictiva. La situación podría dificultar las esperanzas de Trump de que se reduzcan los tipos de interés, a pesar de sus presiones públicas para que se tomen medidas en este sentido.