Encender el aire acondicionado durante el verano puede incrementar notablemente la factura de la luz, con un gasto adicional de hasta 100 euros en función de la eficiencia del equipo. Las temperaturas en España ya superan los 30 grados, lo que hace que el uso de estos aparatos sea casi una necesidad.
Un estudio de Papernest revela que, en una vivienda de 140 metros cuadrados, bajar la temperatura de 26 grados a 20 grados puede costar hasta 71 euros durante los meses de calor. Para una vivienda más pequeña, de 90 metros cuadrados, el coste varía entre 36 euros y 10 euros dependiendo de la eficiencia del equipo utilizado.
La diferencia en la factura se acentúa aún más si se compara un equipo de etiqueta A+++ con uno de etiqueta G, con un impacto que puede alcanzar los 96 euros partiendo de 20 grados. Este fenómeno, conocido como el 'efecto multiplicador del termostato', implica que cada grado adicional se traduce en un aumento gradual en el coste total.