El gobierno de Estados Unidos está desarrollando nuevas regulaciones que exigirían la aprobación estadounidense para todas las exportaciones de chips de inteligencia artificial. Este enfoque implicaría condiciones estrictas en cuanto a promesas de seguridad y a inversiones “equivalentes” en la infraestructura de inteligencia artificial estadounidense.
Según Bloomberg, con estas medidas, Washington obtendría un control significativo sobre el flujo y el desarrollo de la tecnología de IA a nivel global. Este movimiento refleja la creciente preocupación por la seguridad nacional y la competitividad en el sector tecnológico.