El pasado sábado, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, convocó a representantes de patronales y sindicatos en el Palau de la Generalitat para una reunión extraordinaria del Consell del Diàleg Social de Catalunya. El encuentro tuvo como objetivo principal informar sobre la situación geopolítica y económica derivada de la guerra en Irán, así como analizar las posibles repercusiones para las relaciones entre España y EE.UU..
Durante las horas previas, las patronales Foment y Pimec comunicaron que no estaban dispuestas a firmar un manifiesto que apoyaba las posiciones del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en relación a la guerra. Esta situación llevó al Govern a reconsiderar su enfoque, centrando la reunión exclusivamente en el análisis de la situación actual sin abordar el polémico manifiesto.
En la reunión, Josep Sánchez Llibre expresó su descontento con la propuesta del manifiesto, mientras que Camil Ros, de UGT, mostró su disposición a firmarlo, aunque reconoció que la falta de consenso entre los cuatro agentes sociales hacía preferible su retirada. Estuvieron presentes los consellers de Economía y Empresa, Alícia Romero y Miquel Sàmper, respectivamente.