Arabia Saudí ha decidido suspender la emisión de nuevos contratos para consultoras occidentales, como parte de un esfuerzo por controlar el gasto en el marco de su programa Visión 2030. Esta medida se produce en un contexto de creciente déficit y las tensiones derivadas de la guerra en Irán, que ha afectado la seguridad de los ingresos petroleros del país.
Ejecutivos de firmas como McKinsey, Boston Consulting Group y las grandes consultoras del grupo conocido como Big Four (Deloitte, PwC, EY y KPMG) han informado que no se aprobarán nuevos contratos sin una autorización especial del Ministerio de Finanzas. Además, algunos pagos han sido retrasados, con la posibilidad de que reciban compensaciones solo a partir de julio.
Las decisiones sobre nuevos contratos y el pago de facturas se han aplazado hasta finales del segundo trimestre, lo que refleja una tendencia de prudencia en la administración del gasto público. Aunque los consultores están preocupados, confían en que el trabajo en curso no se verá afectado por estas medidas temporales.