En 2025, España ha logrado un déficit público del 2,4% del PIB, marcando el nivel más bajo en casi dos décadas. Esta mejora refuerza la credibilidad fiscal del país ante los mercados europeos, lo que se traduce en una reducción de la prima de riesgo de la deuda española, que se sitúa en torno a los 45 puntos básicos, considerablemente inferior a la de Francia e Italia.
A pesar de la mejora en el déficit, es crucial diferenciar entre los aspectos cíclicos y estructurales que han influido en este resultado. Comparando con periodos de similar contexto económico, como el año 2000 y el bienio 2017-2018, se observa que los ingresos públicos se mantuvieron estables alrededor del 38% del PIB, mientras que el gasto aumentó, deteriorando el saldo estructural.
El crecimiento reciente de los ingresos, cerca de 4 puntos de PIB, se atribuye principalmente a un aumento en las cotizaciones sociales y el IRPF. Estos incrementos son resultado de niveles récord de afiliación y cambios en el sistema de pensiones, así como el aumento del salario mínimo, que ha elevado las bases de cotización.