La Comisión Europea ha propuesto una revisión significativa de las reglas que regulan las fusiones y adquisiciones en el mercado único, con un enfoque en adaptar los criterios de evaluación a factores como el tamaño empresarial y la capacidad financiera. Este borrador está actualmente en consulta pública y, de ser aprobado, marcaría un cambio drástico en la política de competencia de la UE, el mayor desde el inicio del siglo XXI.
Expertos de Bruselas argumentan que esta modificación tiene como objetivo facilitar la creación de grandes corporaciones europeas que puedan competir globalmente en sectores estratégicos, como la inteligencia artificial y la transición energética. Sin embargo, esta iniciativa genera preocupación entre las pymes y autónomos, que temen que una mayor flexibilidad en las normas favorezca a grandes grupos empresariales en detrimento de su actividad.
La patronal SMEunited ha expresado su inquietud, subrayando que más del 99% del tejido empresarial europeo son pequeñas y medianas empresas. La organización insiste en que cualquier reforma económica debe tener como base el principio de "Think Small First", ya que las políticas diseñadas para grandes corporaciones pueden tener repercusiones negativas en la capacidad de negociación y en las oportunidades comerciales de las pymes.