La actual situación en el estrecho de Ormuz se ha convertido en un punto crítico, con la armada de EE.UU. incapaz de reabrir esta vital vía de transporte. A pesar de contar con un ejército significativamente más poderoso que el de Irán, la guerra en curso ha mostrado un estancamiento después de un inicio agresivo, lo que contrasta con las expectativas iniciales de una victoria rápida.
Desde el inicio del conflicto, se han lanzado misiles Tomahawk contra objetivos iraníes, pero el enfrentamiento ha revelado un patrón de tácticas que ha llevado a Donald Trump a reconocer que EE.UU. ha descuidado su preparación militar para las guerras modernas. Críticos en medios estadounidenses, como The New York Times y Wall Street Journal, han expresado sus preocupaciones sobre esta falta de preparación.
A medida que la guerra se prolonga, se han evidenciado nuevas dinámicas en el conflicto. Las tecnologías de doble uso han permitido a Irán desarrollar armas efectivas, como drones y pequeñas embarcaciones, que desafían la superioridad militar estadounidense y agravan la situación en el golfo Pérsico.