Un avance reciente en la implementación del algoritmo cuántico de Shor por parte de Google ha generado preocupación en el ámbito de la seguridad digital. Este desarrollo, aunque no significa que se disponga de la capacidad para romper la criptografía actual, acorta los plazos de riesgo, haciendo urgente la actualización de los sistemas de cifrado.
Históricamente, se ha confiado en que el cifrado protege los datos de manera indefinida, basándose en problemas matemáticos que son difíciles de resolver para ordenadores convencionales. Sin embargo, con el auge de la computación cuántica, esta premisa se ve amenazada. El concepto de "capturar ahora, descifrar después" implica que se pueden almacenar datos cifrados en la actualidad hasta que se cuente con la tecnología necesaria para descifrarlos en el futuro, lo que pone en riesgo información valiosa como datos sanitarios o credenciales digitales.
Las empresas deben considerar este riesgo no solo como un desafío técnico, sino también como un problema estratégico. La complejidad y el volumen de los datos que manejan, junto con la dependencia de proveedores, hacen que la criptografía sea un aspecto crítico que necesita atención inmediata.