En 2023, el sector de la biotecnología en España contribuyó con un 1,1% al PIB nacional, generando 131.214 empleos, lo que representa el 0,67% del total de la ocupación en el país. Este crecimiento se acompaña de un récord histórico en inversión, que superó los 228 millones de euros en capital captado, mientras que el gasto en investigación y desarrollo (I+D) alcanzó los 2.749 millones de euros, un incremento del 7,1% respecto al año anterior.
La Asociación Española de Bioempresas (AseBio) ha presentado un informe titulado ‘La biotecnología, pilar de la competitividad y autonomía estratégica en España y Europa’. Según su director general, Ion Arocena, la biotecnología se ha convertido en un sector crítico para la resiliencia económica, destacándose por su capacidad productiva y su papel en la reducción de dependencias externas.
Arocena subraya que el sector no solo se limita a la innovación científica, sino que también es fundamental para la soberanía tecnológica y la generación de valor añadido en áreas estratégicas como la salud y la alimentación. Este crecimiento sólido se interpreta como una señal de la madurez del sector, que ha demostrado su importancia en la economía española más allá de tendencias temporales.