En un contexto de tensiones internas, el consejo de administración de Indra se convirtió en un encuentro ordinario, a pesar de las expectativas de una reunión decisiva. La situación giró en torno a la continuidad de Ángel Escribano como presidente, quien se encuentra en una disputa de gobernanza con Moncloa, representado por Sepi, que posee un 28% de la compañía.
Durante la reunión, no se planteó la destitución de Escribano, a pesar de que se anticipaba una votación crucial sobre su futuro. La división de apoyos en el consejo impidió que Sepi forzara una convocatoria extraordinaria para solicitar su cese. En este contexto, Escribano rechazó la petición de dimisión hecha por Manuel de la Rocha, director de la Oficina de Asuntos Económicos del Gobierno.
Por otro lado, José Vicente de los Mozos, consejero delegado de Indra, también se vio envuelto en la controversia relacionada con la posible integración de Indra con Escribano Mechanical & Engineering. La reunión, que prometía ser histórica, se limitó a mantener el statu quo, marcando un nuevo capítulo en la compleja relación entre los líderes de la empresa y sus accionistas.