La economía española se enfrenta a un grave riesgo debido a su dependencia de la tecnología estadounidense, lo que podría afectar sectores clave como la defensa y la automoción. Este problema ha cobrado relevancia tras las amenazas del presidente de EE. UU., Donald Trump, de imponer embargos a España en respuesta a la negativa del Gobierno español a permitir el uso de sus bases para acciones en Irán.
La exsecretaria de Estado de Comercio, Marisa Poncela, menciona que el sector agroalimentario es el que más sufrirá en el corto plazo, con exportaciones de 1.300 millones de euros en productos como el aceite de oliva y el vino, altamente demandados por los consumidores estadounidenses. Además, la industria energética está preocupada por el impacto que podría tener una posible interrupción de las importaciones de gas natural y crudo provenientes de EE. UU., que representan aproximadamente el 45% del suministro energético en España.
La dependencia de sistemas críticos y tecnología desarrollada al otro lado del Atlántico se convierte en un punto de vulnerabilidad, con expertos advirtiendo sobre las consecuencias que un eventual bloqueo de componentes tecnológicos tendría en sectores estratégicos del país.