El ingreso mínimo vital (IMV) ha logrado llegar a solo el 21,3% de los hogares en riesgo de pobreza en España, aunque su objetivo es alcanzar al 54,6%. Este bajo porcentaje se debe en gran parte a las barreras burocráticas y la falta de información, que impiden que el 78,7% de las familias que deberían recibirlo accedan a la ayuda.
Un informe de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) destaca que el proceso de aprobación del IMV es ineficaz, con plazos que superan los cinco meses y tasas de rechazo que oscilan entre el 60% y el 70%. A pesar del crecimiento macroeconómico en los últimos años, los hogares en riesgo de exclusión han superado el 25%.
Desde su implementación entre 2020 y 2021, el IMV ha mostrado una evolución estancada, lejos de cumplir sus metas. El Tribunal de Cuentas critica las "deficiencias" del programa, señalando que solo el 40% de los beneficiarios potenciales están recibiendo esta ayuda, dejando a millones de familias vulnerables sin apoyo adecuado.