La renta variable global experimentó una semana de caídas significativas, destacándose el descenso del Nasdaq Composite en EE.UU., que rondó entre el 6% y 7%. Esta corrección se produjo en un contexto de ventas intensas en sectores como software, semiconductores e inteligencia artificial, lo que llevó a una rápida reordenación de carteras y una menor tolerancia al riesgo.
En Europa, Alemania reportó un superávit comercial de 17.100 millones de euros en diciembre, impulsado por un incremento del 4% en las exportaciones. Este crecimiento se vio especialmente reflejado en las ventas hacia EE.UU. y China, donde las exportaciones aumentaron un 8,9% y un 10,7%, respectivamente. A pesar de la incertidumbre global, las importaciones también se elevaron un 1,4%, sugiriendo una demanda interna más robusta de lo esperado.
En el ámbito de la política monetaria, el Banco Central Europeo mantuvo los tipos de interés en el 2%, respaldado por una inflación que ha descendido al 1,7% en enero. Del mismo modo, el Banco de Inglaterra decidió mantener el tipo en el 3,75%, reflejando un debate interno sobre los riesgos de crecimiento. Mientras tanto, los datos laborales en EE.UU. se convirtieron en la principal referencia para las expectativas sobre los tipos de interés.