Los hogares en España han visto un recorte de 400 euros en su gasto anual en alimentación, como resultado de la pérdida de poder adquisitivo debido a la inflación provocada por la guerra de Ucrania. Este fenómeno se ha intensificado especialmente entre 2022 y principios de 2023, alcanzando incrementos de precios de hasta el 16,6% interanual en productos alimentarios.
El impacto ha sido más severo en los hogares más vulnerables, jóvenes, trabajadores y personas de entre 65 y 74 años. A pesar de que la renta media ha aumentado, la escalada de precios en los alimentos ha superado las mejoras salariales, forzando a las familias a ajustar su cesta de la compra.
Estas conclusiones se extraen de la Encuesta Financiera de las Familias (EFF) 2024, publicada por el Banco de España. El estudio analiza el periodo desde finales de 2022 hasta finales de 2024, en un contexto marcado por una "fase de intensa perturbación inflacionista" generada por la guerra en Ucrania y la crisis energética.