Las marcas blancas han ganado terreno en el mercado español de gran consumo, representando ya el 50% del gasto de los consumidores en supermercados. Esta tendencia ha llevado a grandes fabricantes a producir para las enseñas propias de las cadenas, como Hacendado, Milbona y Carrefour Classic, que han mejorado su imagen y calidad.
El cambio en la percepción del consumidor ha hecho que las marcas de distribuidor ya no sean vistas únicamente como opciones económicas, sino como alternativas confiables. La fabricación de estos productos a menudo recae en gigantes del sector alimentario, como Casa Tarradellas y Gallo, que producen para estas enseñas, aunque muchos consumidores ignoren esta información.
Recientemente, Nestlé ha anunciado un recorte de 16.000 empleos a nivel global para 2027, atribuyendo parte de esta decisión a la pérdida de ventas frente a las marcas de distribuidor, un fenómeno que está generando preocupación en la industria tradicional.