El nuevo Real Decreto del Ministerio de Trabajo prohibirá a las empresas, incluidos autónomos y pymes, usar complementos salariales para alcanzar el Salario Mínimo Interprofesional (SMI). La reforma, que ya se encuentra en audiencia pública, tiene como objetivo modificar cómo se estructuran las nóminas, exigiendo que el salario base cumpla por sí solo con el SMI de 1.221 euros mensuales en 14 pagas.
Según estimaciones del propio ministerio, la implementación de esta medida podría aumentar los costes laborales anuales de las empresas en hasta 3.800 millones de euros. Para los autónomos y pymes, esto podría traducirse en un incremento de más de 3.000 euros por trabajador, además de la subida del SMI.
La reforma también modifica las reglas de compensación y absorción salarial, permitiendo que las empresas ajusten el SMI sin necesariamente elevar el coste total de la nómina, a menos que lo prohíba el convenio colectivo. Este cambio impactará particularmente en sectores como el comercio y la hostelería, donde muchas pequeñas empresas ya operan con márgenes ajustados.