Los trabajadores autónomos en España reciben varios incentivos para sus contribuciones a la Seguridad Social, destacando la tarifa plana estatal. Este incentivo permite a los nuevos autónomos pagar solo 80 euros al mes durante el primer año de su actividad, con la opción de extender este beneficio por un segundo año si sus ingresos netos no superan el Salario Mínimo Interprofesional (SMI).
Desde su implementación en 2023, este sistema de cotización por ingresos reales ha ofrecido también bonificaciones por conciliación y situaciones familiares, así como beneficios específicos para colectivos como personas con discapacidad, víctimas de violencia de género, y autónomos en provincias como Cuenca, Soria y Teruel.
Además, los autónomos pueden beneficiarse de la cuota cero en función de la comunidad autónoma, lo que elimina la tarifa mensual de 80 euros por un tiempo determinado. Este enfoque busca fomentar el emprendimiento y facilitar la reincorporación a la actividad laboral, especialmente en situaciones especiales como el cuidado de menores o tras la maternidad.