Las entidades bancarias en España están transformando sus equipos al incorporar un mayor número de jóvenes con formación profesional (FP) para cubrir puestos tecnológicos. Este movimiento responde a la creciente necesidad de expertos en inteligencia artificial (IA), analítica de datos, computación en la nube y ciberseguridad. La competencia es intensa, ya que los bancos deben atraer a profesionales con habilidades técnicas, enfrentándose a gigantes tecnológicos que buscan los mejores talentos en matemáticas, física e ingeniería.
A raíz de la llegada de la inteligencia artificial generativa, el sector bancario se encuentra ante un cambio significativo. Esta tecnología tiene la capacidad de automatizar tareas de bajo nivel intelectual, lo que a su vez podría aumentar la productividad en diversas áreas. No todos los puestos requieren necesariamente científicos de datos, quienes tradicionalmente reciben salarios altos y son muy demandados. Muchos roles pueden ser desempeñados por graduados de FP, quienes están siendo integrados en las sucursales y en los servicios generales de los bancos.
Los estudiantes de ciclos formativos como Desarrollo de Aplicaciones Multiplataforma, Desarrollo de Aplicaciones Web y Administración de Sistemas Informáticos en Red son los principales candidatos para estas posiciones. Además, la banca también emplea a estos jóvenes para funciones administrativas, ventas, marketing y publicidad, abarcando prácticamente todas las áreas que no están directamente relacionadas con el asesoramiento en inversiones. Sin embargo, el asesoramiento en productos de inversión requiere cumplir con los requisitos establecidos por la normativa Mifid II, que exige certificaciones específicas por parte de universidades y centros especializados.
CaixaBank ha tomado la delantera en este ámbito al lanzar hace dos años un programa de prácticas para estudiantes de FP en Cataluña. Recientemente, este programa se ha expandido a la Comunidad de Madrid y Andalucía, lo que permite a más jóvenes acceder a estas oportunidades. Los seleccionados participan en una formación obligatoria que incluye un módulo introductorio sobre el negocio bancario, y en las oficinas, los directores o subdirectores supervisan su desarrollo profesional.
La incorporación de jóvenes a la plantilla bancaria no solo responde a la necesidad de cubrir vacantes, sino que también se considera crucial para mantener la competitividad en un mercado laboral cada vez más exigente. A medida que la digitalización avanza, los bancos buscan adaptarse a las nuevas demandas tecnológicas y optimizar sus procesos internos.
Contexto: En España, el sector bancario ha estado enfrentando desafíos significativos debido a la digitalización y la evolución de las tecnologías financieras. Instituciones como BBVA y Banco Santander están invirtiendo fuertemente en tecnología para mejorar sus servicios. La normativa Mifid II, que se implementó en Europa en 2018, ha aumentado la necesidad de capacitación y certificación en los servicios financieros, impulsando a los bancos a buscar profesionales mejor preparados para cumplir con estos requisitos. La formación profesional se ha convertido en una alternativa clave para nutrir a las entidades con personal cualificado y adaptado a las nuevas realidades del mercado.