La inmigración ha desempeñado un papel crucial en la demografía de España, al reducir en un 61% el deterioro del dividendo demográfico desde el año 2000. Un estudio reciente de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) destaca que sin la llegada de inmigrantes, el envejecimiento de la población sería considerablemente más grave.
El investigador Miguel Díaz Salazar, coautor del informe, señala que entre 2000 y 2019, el dividendo demográfico con inmigración habría decrecido a una tasa anual del -0,16%, mientras que sin inmigración esta cifra se habría elevado a -0,4%. Esto evidencia la importancia de los flujos migratorios en la sostenibilidad demográfica del país.
Díaz Salazar también menciona que España ha experimentado dos olas migratorias significativas en este siglo, la primera iniciada en 2000 y la segunda a partir de 2018. Las proyecciones demográficas indican que, a pesar de contar con inmigración, el envejecimiento poblacional seguirá siendo un reto considerable en el futuro.
Además, se apunta que la llegada de inmigrantes ha tenido un efecto positivo en la productividad, contribuyendo a mitigar la presión sobre el sistema socioeconómico español. Sin esta población, el envejecimiento demográfico sería mucho más agudo.